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Ya llega la magia de los Reyes

Muchas familias suelen seguir las creencias populares sobre Santa Claus, los duendes, el Ratoncito Pérez o los Reyes Magos, pero en algunos casos no conocen a ciencia cierta su origen, por qué lo hacen o si esto es positivo o negativo para los niños.

Estas son algunas de las preguntas que vamos a aclarar: ¿Es correcto hacerle creer a mis hijos que alguno de estos personajes existe? ¿Haciendo esto los estoy engañando? ¿Es positivo o negativo para mi hijo creer en estas historias?

Ilusión y fantasía
Los Reyes Magos o Santa Claus están ahí para ayudarnos a mantener y fomentar la ilusión y la fantasía de nuestros hijos. La fantasía es fundamental para el desarrollo emocional de los niños y es correcto aprovechar cualquier excusa para potenciarla e implicarnos en ella con toda nuestra ilusión. Por eso la Navidad es una época perfecta para acercarnos a su interior y reforzar esas creencias que motivan a los niños a soñar.

Cultura e imaginación
Estas tradiciones ayudan a que nuestros hijos aprendan sobre su cultura e incorporen la imaginación y la fantasía en su desarrollo como personas. Según Guía Infantil, la mayoría de los psiquiatras consideran saludable que los niños crean en los Reyes Magos o en otras tradiciones, siempre y cuando no se lleve a la exageración o insistamos en su autenticidad cuando nuestro hijo tenga sospechas razonables o descubra la verdad.

¿Mantener la tradiciones es un engaño?
En muchas ocasiones llevamos al niño al médico y le decimos “no te va a doler”, y estamos conscientes de que sí le dolerá, pero ¿por qué lo hacemos? Lo hacemos para que mantenga la calma y no se asuste, al final es para que el proceso sea menos doloroso para él. Lo mismo pasa cuando mantenemos la ilusión de que los Reyes Magos existen, al final este comportamiento, más que un acto de engaño, es una acción para potenciar su fantasía, al igual que hacemos cuando jugamos con ellos o les contamos cuentos e historias inventadas.

Secuelas de la mentira
Es importante reconocer que aquellas mentiras que pueden dejar secuelas en los niños son las que constituyen un secreto, conducen a la negación de un hecho y no dejan opción a la reflexión, como por ejemplo el origen de una familia o la pérdida de un familiar.

La creencia en Santa Claus, el ratoncito Pérez o los Reyes Magos supone un ritual en el que los adultos por una vez al año se incluyen en ese “mundo de fantasía” que son capaces de generar los niños. En estas fechas, la ilusión, inocencia y magia se mezclan con la realidad y todos jugamos a formar parte de este mundo de sueños que el niño debe construir en su mente para poder ir progresivamente entendiendo “otros mundos” y fomentar la creatividad y flexibilidad cognitiva.

Tres niños simulan ser Reyes Magos.

¿Hasta qué edad debe creer mi hijo en los Reyes?
Conocer el secreto depende de la etapa evolutiva del niño. Depende de la capacidad que el niño va adquiriendo para diferenciar la realidad y la fantasía. Hasta los 4 años los niños perciben los objetos imaginados como una realidad, entienden a los Reyes como reales. A partir de los 7 años empiezan a crearse en la mente los conceptos abstractos, es el momento en que los niños están preparados para conocer el secreto.

Si entre los 7 y 11 años el niño sigue creyendo en los Reyes es necesario que el adulto tome la iniciativa y le explique la diferencia entre la realidad y la fantasía, contando el misterio y haciendo al niño “guardián y cómplice” del secreto de la “magia” para compartir la tradición con las siguientes generaciones.

Fuente: Diario Libre

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