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Crisis en la Industria Argentina del Juguete

En plena temporada de fin de año, la Cámara Argentina de la Industria del Juguete informa que comenzó a revertirse la caída de ventas en las jugueterías, pero que por el crecimiento del contrabando y de las importaciones desleales, la industria juguetera nacional está en su peor momento. En los últimos 4 años, la industria perdió 20 puntos de participación en el mercado interno, pasando del 50% del mercado en 2015 a 30% en la actualidad, lo cual genera pérdida de puestos de trabajo porque 4 de cada 10 máquinas hoy están sin producir.

El presidente de la CAIJ, Emmanuel Poletto, informó que a partir de acciones como “La Noche de las Jugueterías” y otros incentivos se está comenzando a recuperar el consumo en la previa de Navidad, pero por la gran cantidad de juguetes ingresados de contrabando ó con importaciones desleales, la industria nacional juguetera se encuentra en jaque.

En términos generales, todos los segmentos de juguetes de industria argentina vienen presentando retrocesos debido a la recesión que está atravesando la economía y al exceso de productos importados. El ticket promedio en los comercios es de $ 800 por juguete pero la industria nacional fabrica juegos a partir de $ 100. La oferta es muy amplia, hay pelotas de plastisol por $ 108, juegos de masa de modelar con accesorios por $ 150, sets para playa con balde por $160, juegos de mesa desde $ 300, set de bloques de encastre desde $250, bebotes a partir de los $ 350 y muchas otras opciones económicas.

Un grave problema es el contrabando que explica el 30% del mercado y ante las restricciones presupuestarias los consumidores muchas veces recurren a la compra en la vía pública, lo que pone en riesgo la salud de los niños y niñas. La CAIJ recomienda comprar productos certificados en comercios habilitados, mantener a los niños seguros cuando juegan siempre es la máxima prioridad de la industria argentina del juguete.

Asimismo, se encuentran en el mercado productos importados desde Asia a precios de dumping en los cuales la industria nacional tiene oferta competitiva y de calidad como arbolitos de navidad, lanza aguas, globos para agua, juguetes didácticos para primera infancia, juegos de playa y camiones de plástico que se fabrican en Argentina a precios competitivos, lo que evidencia una falta de lectura por parte de algunos importadores que traen del exterior los mismos productos saturando el mercado. Esto en la práctica, no promueve una mayor diversificación de la oferta ni reduce los precios como se podría llegar a esperar de acuerdo a algunas visiones económicas.

Las importaciones de juguetes del período enero-octubre totalizaron 11.61 millones de Kilogramos netos y USD FOB 79.27 millones, prácticamente los mismos niveles de 2017 y casi duplicando los valores de 2015.

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Este aumento se evidenció en la duplicación de empresas que se incorporaron al negocio de la importación, hoy hay 548 importadores de juguetes en un mercado recesivo, generando sobreoferta y acumulación de stocks. Se sigue desarrollando un fenómeno inédito: los importadores se están canibalizando entre sí rematando los excedentes y con este dólar, siguen importando por la mayor espalda para financiarse y por tener menor estructura que las industrias, que es generadora de empleos de calidad pero por el poco espacio que hoy tiene en góndolas no se ve beneficiada por el mayor consumo interno.

Esto provoca que la leve reactivación que se está generando favorezca más al negocio de importación que a la fabricación nacional, principalmente por el tipo de cambio oficial que podría comenzar a atrasarse, lo cual precupa a la industria porque puede alentar mayores importaciones y dificular las exportaciones.

El reclamo, además de la problemática del contrabando, se centra en productos que tienen reemplazo por producción nacional. Emmanuel Poletto aclara “No nos oponemos a la importación de juguetes que complementan nuestra producción, pero en los productos en que Argentina es competitiva debe darse prioridad a la producción nacional”. Lo que se busca es volver a alcanzar el 50% del mercado interno. “Hasta 2016 el sector tenía un acuerdo con las grandes superficies y las cadenas de jugueterías, por el cual se comprometían a no importar productos que sustituyeran a los de fabricación nacional, lo cual era monitoreado por secretaria de comercio y permitía un surtido equilibrado en las góndolas, sin dañar a la producción nacional”.

La situación de la industria juguetera es crítica por la falta de financiamiento para capital de trabajo; mas allá de la moratoria de AFIP se necesita poder acceder a materia prima en mejores condiciones en cuanto a precio y plazos de pago, porque muchas fábricas no saben cómo abrirán después de las vacaciones. El ciclo productivo de los juguetes es largo, y con el stock actual en el mercado, se puede abastecer la demanda de juguetes hasta el Día del Niño 2020.

Para superar esta difícil coyuntura, el presidente de CAIJ considera fundamental recuperar el poder de compra del salario para fortalecer el consumo, pero debe darse prioridad a la producción nacional para abastecer el mercado interno.

La nueva ley de solidaridad social y reactivación productiva en el marco de la emergencia económica atiende diferentes prioridades pero es difícil que vaya a solucionar en corto plazo los problemas vinculados a la producción. Es necesario contar con una estrategia de desarrollo industrial, profundizar las herramientas para estimular la producción nacional y el consumo, como el Programa Ahora 12 con menores tasas para los productos de fabricación nacional.

Por otro lado, las exportaciones de juguetes argentinos también se han visto afectadas por la pérdida del mercado interno. Poletto destaca “Para recuperar el crecimiento hay que exportar cada vez más, podemos hacerlo por la diferenciación en diseño y calidad de nuestros juguetes, pero necesitamos políticas de largo plazo y tasas de interés competitivas para aumentar el volumen de producción”.

Tras haber reconvertido plantas productivas incorporando maquinaria de última generación y tecnología para automatizar procesos, el sector está preparado para aumentar las exportaciones apostando a la especialización, para ello la industria argentina del juguete cuenta con diseñadores industriales para fabricar productos diferenciados. Poletto concluyó “Hay que cambiar el pensamiento de lo que viene de afuera es mejor de lo que podemos producir los propios argentinos”

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